
Mis manos tan mexicanas,
Aprietan y no obedecen,
Así no son un complacen,
Al que con daño nos tragas.
Soy tan victima como un
Cruel victimario de un calor,
Que me causa aquel ardor,
Que la gente tiene sabor.
La oscuridad mis manos
Vuelve a cubrir con desgarro,
Entre drogas y maleante
Como si fuera amante.
¡Ho señor!
¿Qué pasó con esa gente?
Con aquella gente tan mia….
Que obedecía al don del
Todo Trabajo, trabajo,
Se fue, se fue, se fue, se fue.

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